Vino ecológico, ¿qué lo hace diferente?

La elaboración del vino es un arte que nos acompaña desde hace siglos en España. Antaño, todos los vinos que se producían eran 100% ecológicos: el proceso natural daba como resultado vinos de grande calidad.
Con la llegada de la industria y el afán de acelerar procesos, llegaron también los productos químicos y la producción del vino se vio alterada. Muchos se preguntan si el vino ecológico es realmente diferente. Para dar respuesta a esta pregunta hay que echar la vista atrás y descubrir el proceso de la elaboración del vino. ¿Nos acompañas?

Cómo se produce el vino

Tras la recolección de las uvas, a grandes rasgos hay 3 pasos principales para elaborar vino: el prensado, la fermentación y el embotellado.

Después de limpiar las uvas, durante el prensado se extrae el jugo de la fruta que será la base para la elaboración del vino. El proceso varía un poco según si hablamos de vino blanco o vino tinto.

La fermentación es la fase más compleja, que a su vez puede dividirse en otras fases. En esencia, es el momento en que el azúcar de la uva se convierte en alcohol. Esta es la clave del sabor del vino, donde adquiere sus aromas y el sabor afrutado característico de cada cosecha.

En esta fase encontramos una de las grandes diferencias entre el vino ecológico y el que no lo es. Aunque la fermentación puede controlarse perfectamente mediante la temperatura, muchas veces se añaden sustancias químicas para simplificar el proceso. La maduración se termina en barrica de roble.

En la fase de embotellado ya debería haber terminado la elaboración del vino, pero por vinos no ecológicos aún queda camino por recorrer. Para que el vino tenga el aspecto que el consumidor espera, hay un proceso intermedio de clarificado, estabilización y filtrado en el que se añaden nuevos compuestos químicos.

La producción del vino ecológico

La elaboración del vino ecológico está regulada por una normativa europea que limita y prohíbe el uso de determinadas sustancias y técnicas.

Para empezar, las uvas que se utilicen para la elaboración de este vino especial deben ser de procedencia ecológica. Sin pesticidas ni herbicidas. La recolección de las uvas debe ser manual, y el proceso de elaboración lo más natural posible.

Si lees la etiqueta de un vino cualquiera, verás que dice: “Contiene sulfitos”. Estos sulfitos se utilizan en la elaboración de los vinos corrientes para evitar que empiece la fermentación antes de tiempo o para controlar el proceso de oxidación. En el vino ecológico, en cambio, estos procesos se dirigen por el control de la temperatura. De hecho, será la temperatura del mosto la que acelera o frena el proceso de fermentación.

En el vino ecológico también se evitan las sustancias de clarificado y estabilizado del vino. Aunque hemos visto el proceso a grandes rasgos, es evidente que los vinos ecológicos son mucho más naturales que los vinos no ecológicos. Es decir, el fruto con que se elabora es natural, y no se añaden aditivo.

Somos lo que comemos. Los beneficios que se le atribuyen al vino se contrarrestan con los aditivos y productos químicos añadidos. Por eso nuestra recomendación desde ecoGourmet es invertir en alimentos de máxima calidad. Para cuidar tu salud, utiliza siempre vino ecológico.

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