¿Qué es el Slow Food?

El Slow Food una Asociación Internacional sin ánimo de lucro fundada por Carlo Petrini en 1986. Actualmente cuenta con sedes en diversos países como Italia, Alemania, Francia , Suiza, etc. y adheridos en otros 122 Países.

Lo que este movimiento pretende es romper con el ritmo de vida impuesto por la sociedad actual, el “fast life”. Se trata de dejar de recurrir de manera constante a la comida basura o “fast food”. De hecho, solo así se podrán contrarrestar los efectos nefastos que todo esto está produciendo en nosotros.

Para ello se empieza por dar su debida importancia al placer de comer. Aprendiendo o recuperando una enorme diversidad de recetas y sabores, aprovechando los productos de temporada y respetando de esta manera el ritmo de las estaciones y la fertilidad de nuestra tierra.

Slow Food defiende la necesidad de tomar conciencia alimentaria para poder defendernos de toda la industrialización y manipulación de los productos.  Son productos con calidad mediocre y tenemos que defendernos de dichos fraudes. Además fomenta un modelo de agricultura más limpio y menos intensivo, cualidades que repercuten directamente en nuestros productos.

La filosofía del Slow Food

Definido también como un movimiento de eco-gastrónomos, la filosofía del movimiento Slow Food, defiende el placer gastronómico manteniendo un equilibrio de respeto e intercambio con el ecosistema. Al mismo tiempo reivindica la toma de conciencia y búsqueda de unos ritmos de vida más lentos. De esta manera podremos disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Estamos de acuerdo en que este frenético ritmo de vida nos está pasando factura a todos. Vivimos dedicando todo nuestro tiempo a “conseguir un dinero que nos permita comprar cosas que no necesitamos para impresionar a gente a la que no importamos”.  En el camino vamos dejando de lado lo más importante: nuestra salud, nuestra familia y nuestra felicidad.

[Tweet “Vivimos por dinero, para comprar lo que no necesitamos e impresionar a gente a la que no importamos”]

Desde luego que debemos trabajar porque necesitamos dinero para vivir pero es hora de reflexionar si todo ese dinero realmente nos está aportando esa felicidad que buscamos. Seguramente todos conocemos muy bien la respuesta, pero como apearse, ¿verdad?

Cómo actuar para pertenecer al movimiento Slow Food

Podemos empezar a tomar un poco más conciencia de lo que hacemos día a día y de todo lo que nos rodea. Para ello es imprescindible dar a la alimentación diaria la importancia vital que tiene. De hecho ella es la que restaura nuestro organismo y nuestra energía. Actuemos de forma responsable con lo que todo esto implica, por nosotros, por nuestros hijos y también por la salud del planeta. Rescatemos esas recetas de nuestros padres y abuelos, que las hay bien ricas y sencillas. Aportémosles productos ecológicos de calidad como con los que contaban ellos y respetando los tiempos de cocción. Y después, disfrutemos del momento de comer en familia, siempre que sea posible. Compartamos nuestro día a día y nuestras inquietudes con aquellos a los que verdaderamente importamos. De esta manera no sólo estaremos fortaleciendo nuestra salud y la de los nuestros, sino también los lazos familiares que afectan directamente a nuestras emociones.

Lo que más me sorprende del hombre Occidental es que pierden la salud para ganar dinero y después pierden el dinero para recuperar su salud. Y, por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca… y mueren como si nunca hubieran vivido.

– Dalai Lama –

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